Mi propuesta se dirige a la creación; en un sentido expandido, en el desarrollo de ideas y proyectos extra-disciplinarios con especial atención a los procesos mentales, la investigación creativa, la interacción social y el arte experimental en los bordes sistémicos.
Dados a definir un campo de actuación (?) ( auto-definiéndose como sistema de delimitación positiva) propongo la creación en su amplitud y anchura, sin insistir en demasía en “la adjetivación artística” y esto se debe a que la vida me ha llevado a trabajar en diferentes ámbitos; las artes, el diseño, la museografía, la comunicación, la gestión cultural, la restauración gastronómica, la formación…
Decido enfocar el asunto del “quehacer del arte” desde la afectividad y actitud creativa y sus campos de experimentación, en el ejercicio de extrapolar sus valores, y sus posibles “utilidades”. Un quehacer activador de descubrimientos, habitabilidades ( una forma hábil de habitar el mundo), de transformaciones personales y colectivas.
Entiendo el arte como un experimento creativo situado, a partir de lugares, agentes o asuntos específicos, y el “objeto artístico”, un dispositivo de sentido y relación contextual, de interacción social, y un espacio de autocrítica y de diálogo.
Si bien puedo valorar el compromiso de algunas prácticas artísticas, con esta visión de la creación misma…(más allá de la lógica del mercado) su aportación cultural, narrativa, discursiva o su relación con los modelos de utopía, es en su visión mas ampliada donde dispongo de “la sustancia activadora” en campos inapropiados para el sistema mismo de las artes y aquí es donde me siento más interesado: en la urgencia de la apropiación prosaica del arte y su posible (tan improbable pero tan necesaria) rehabilitación poética.